Noa Tsinkitabo Akinai

¿Qué hicimos?

En toda la amazonía peruana las poblaciones indígenas se enfrentan a una serie de amenazas. Sobre todo las empresas extractivas y de megaproyectos de infraestructuras con frecuencia proceden sin el consenso libre ni previamente informado. En respuesta a estas presiones externas, durante los últimos cinco años hemos establecido lazos fuertes con la población local y las federaciones locales y regionales de Ucayali y Loreto para fortalecer a las comunidades indígenas en la defensa de sus derechos territoriales y culturales.

Antes trabajamos en Loreto con comunidades indígenas en la cuenca del río Marañón, Corrientes, Tigre y Pastaza que sufrieron la contaminación de petróleo durante cuarenta años en el lote 192 (antiguo lote 1AB). Facilitamos apoyo técnico y legal para empoderar a los representantes de las organizaciones, como FECONAT. De esta manera, podían continuar a reclamar el cumplimiento de los derechos humanos y la recuperación de los territorios devastados. Este trabajo luego continuó bajo la dirección de nuestro socio, el Instituto Chaikuni.

En 2016, un componente clave de nuestro trabajo de justicia eco-social era de facilitar herramientas de comunicación a las comunidades que apoyamos (por ejemplo cameras para grabar violaciones de derechos o crímenes medio ambientales). Así abrimos canales de comunicación e incrementamos el flujo de información crítica.

En colaboración con un documentalista shipibo, Ronald Suárez, y en coordinación con FECONAU (Federación de Comunidades Nativas del Río Ucayali) apoyamos a la comunidad de Santa Clara de Uchunya a producir un corto video completamente pagado por fondos captados. La grabación muestra testimonios del impacto humano trás la falta de seguridad ante la ocupación de terreno, la deforestación masiva y el desmonte de bosques comunitarios para transformarlos en plantaciones de aceite de palma. Este video demostró ser una poderosa herramienta de denuncia: se difundió tanto en las redes sociales cuanto en las televisiones públicas en las ciudades de Pucallpa, Iquitos, Lima y Cusco. Las denuncias tuvieron alcance internacional, pues el video fue proyectado en más de treinta reuniones en Europa y en los Estados Unidos, encuentros como el Roundtable for Sustainable Palm Oil (RSPO, la mesa redonda para aceite de palma sostenible), a las cuales participaron agencias y corporaciones gubernamentales y no gubernamentales.

Además organizamos y facilitamos una serie de talleres para fortalecer las capacidades comunicativas tanto con organizaciones locales indígenas (como FECONAU, AIDI, REDCIP, IDEARA y OJIRO) como con comunidades locales. En esos talleres se detalla cómo los pueblos indígenas de todo el mundo aprovechan de los medios comunes, alternativos y digitales para hacer escuchar su voz sobre los problemas que les afectan, y se analiza el funcionamiento y el ámbito local de los medios comunes. Los participantes aprendieron cómo utilizar una variedad de herramientas de comunicación para concienciar e informar sobre problemáticas personales, por ejemplo para relatar y difundir en las redes las situaciones que viven. Apoyar y fortalecer la comunicación indígena es un paso integral hacia el mejoramiento de las comunidades.

Además, trabajamos con FECONAU para producir un corto video educativo sobre la auto-demarcación. Este último es el proceso de otorgamiento formal del derecho de posesión de territorios para aquellos individuos que ya los ocupan desde un tiempo considerable. Este proceso es gestionado por las comunidades, de manera participativa, replicando el de las comunidades de Korin Bari (Ucayali). Este video educativo se mostró en otras comunidades cuyos terrenos todavía no han sido devueltos a las familias. La meta fue la de brindar la posibilidad de aprender de las experiencias de Korin Bari con esta práctica innovadora.

A partir de 2017, Alianza Arkana desarrolló un programa de capacitación para líderes jóvenes con el fin de concienciar acerca de los detonantes y del impacto de las extracciones a gran escala (de petróleo y gas, del cultivo de aceite de palma y de la industria maderera) en sus territorios. También aspiró a empoderar a los jóvenes y facilitarles las herramientas para ser los agentes del cambio en sus propias comunidades.

¿Por qué las Federaciones Indígenas son importantes?

Casi todo el petróleo y el gas que las compañías extranjeras codician está localizado en los territorios indígenas de la amazonía peruana. El gobierno peruano ha arrendado los derechos a estos recursos subterráneos a compañías privadas así que iniciaron de este modo el conflicto inevitable y destructivo entre las compañías y las comunidades que ocurrió en muchas partes en los años recientes. Hasta hace poco, Canaan y Nuevo Sucre eran las únicas comunidades shipibas que sufrieron de la producción de petróleo y gas en sus territorios. Resultó en muchos problemas sociales, medio ambientales y de salud en esas comunidades: la contaminación del auga que causó que ya no había agua potable de los arroyos locales, infecciones y otras enfermedades, muertes sorpresivas que no se podían explicar y familias desplazadas.

Tras otra serie de ventas de concesiones a petroleras por el gobierno en la región del Ucayali en la amazonía peruana, muchas más comunidades shipibas tenían que enfrentar la presencia de las petroleras en sus territorios. Sus activiades consisten en la exploración, examenes sismicos, excavar pozos de exploración y empezar a producir.

Lizardo Cauper, el presidente de ORAU y el líder shipibo de la comunidad afectada Canaan informa que "no había un plan regional para los pueblos indígenas... No podemos solo esperar mientras que [las compañías] entren." Alerta que "cada una de nuestras comunidades va a estar afectada por las concesiones petroleras."

Para más información, mira la carta pública al Consejo Shipibo Konibo Xetebo en la página web de Shipibo Joi acá.