Nuestra Alianza

La palabra "Arkana" viene del sustantivo quechua jark'ana, "un objeto o una fuerza que bloquea", y el verbo jark'akuy, "protegerse". Los Shipibos han adoptado la palabra "Arkana" en su idioma para hablar de una "fuerza que protege". En combinación con "Alianza", el nombre de la organización, "Alianza Arkana", expresa nuestra visión de una alianza que protege, defiende y respeta la extraordinaria diversidad, vitalidad e importancia planetaria de la Amazonia en colaboración con sus pueblos indígenas y otras organizaciones.

Lee nuestro Reporte Anual de 2015

Fundadores

Dr. Paul Roberts

Director de Investigación y Desarrollo Organizacional

Brian Best

Especialista, Soluciones Regenerativas

Personal

Marcos Urquia

Director de Permacultura

Liz Melendez Rengifo

Directora de Administración

Charlotte Biren

Coordinadora de Comunicaciones

Orestes Rengifo Cauper

Especialista, Soluciones Regenerativas

Carolina Mahua Nunta

Especialista en Plantas Medicinales de la Tradición Shipiba

Nine Uhlich

Especialista en Salud Holística

Gilberto Nahuama Lopez

Specialist, Community Permaculture

Jane Shirley Mori Cairuna

Líder de Proyecto

Laura Dev

Coordinadora de Investigación

Macarena Arias

Coordinadora del Programa de Mujeres y Jóvenes

Dafne D´Amico

Coordinadora de Desarrollo

Asesores

Diego Villegas Kau

Especialista de Agro-Forestación

Lily La Torre

Human Rights Lawyer

Ranin Koshi / Jeiser Suarez Maynas

Presidente de ARIAP

Profesor Eli Sánchez

Consejero de Educación Intercultural

Comunidades

Paohyán

Bena Jema

Santa Clara

Socios Regionales

ARIAP

Socios Internacionales

Nuestra Historia

La creación de Alianza Arkana en enero de 2011 se originó tras las intenciones compartidas de Matthew Watherston, Dr. Paul Roberts y Brian Best, quienes tenían el deseo de agradecer al pueblo shipibo por la abundancia de los regalos que nosotros y muchos más recibimos de los curanderos tradicionales.

Por supuesto, estas intenciones no significarían nada sin las acciones colectivas de Marcos Urquia, Orestes Rengifo Cauper, Liz Melendez Rengifo, Rebeca Meledenz Rengifo y Roberto Muñoz, y muchos otros miembros de la nación shipiba e integrantes del equipo de Alianza Arkana. Nuestra exitosa receta se basó en intenciones comunes, con acciones colectivas ejecutadas por un equipo de seres iguales.

Queremos agradecer a todos los donantes que hicieron posible nuestro trabajo, sobre todo al Temple of the Way of Light. El último, generosamente, nos facilitó los fondos que ayudaron a establecer a Alianza Arkana con éxito durante los primeros tres años y medio de existencia.

Al principio, el trabajo de Alianza Arkana se enfocó en establecer relaciones con organizaciones indígenas importantes y otras entidades que trabajaron con el pueblo shipibo. En la región del Ucayali, estas incluyeron: las comunidades nativas de Paoyhán, Santa Rosa de Dinamarca, Bena Jema y Puerta Firmeza; UNIA (la primera universidad intercultural localizada en Yarinacocha), ORAU (la organización regional del Ucayali de la organización de los pueblos indígenas AIDESEP), US AID y UNICEF. En la fase inicial de nuestro trabajo, cuando recién nos instalamos en el territorio, testamos colaboraciones y llegamos a conocer y comprender mejor a la cultura shipiba. Empezamos a utilizar el arte para nuestro trabajo: desde el principio, incluimos el uso de técnicas basadas en el teatro para realizar talleres para adultos y jóvenes. Dependiendo de las capacidades de los intereses y capacidades de nuestros voluntarios, también realizamos murales, actividades de fotografía participativa, de danza y de música.

La cooperación con dos ONGs de EEUU, Shipibo Joi y Girls for the World (Chicas para el Mundo), fue de gran importancia para nuestro trabajo. Gracias a esta colaboración, pudimos lograr considerables resultados en nuestros proyectos, activos desde el 2013 y realizados con y para las jóvenes mujeres. 

Además de estas primeras actividades, en 2013 nuestro trabajo se desarrolló enfocandose en la permacultura, al incluir talleres realizados en las comunidades. También empezamos con los proyectos de investigación en las áreas de la nutrición, de la partería, de la economía indígena y sobre la actividad de petroleras en los territorios shipibos.

En 2014, ampliamos nuestra cooperación con UNICEF para construir sistemas ecologicos para vencer el problema de la basura de manera efectiva, económica y ecológica combinándolo con letrinas basadas en los mismos principios. En mayo, después de haber ocupado diferentes oficinas pequeñas en las áreas residenciales de Pucallpa, Alianza Arkana se mudó a Casa Ametra, una grande casa donde también se habría podido ofrecer alojamiento a los voluntarios. Otro hito de la historia de Alianza Arkana se dio en octubre, cuando nos independizamos financieramente del "Temple of the Way of Light" y Alianza Arkana se transformó en una organización sin jerarquía. Mayo 2014 fue un mes significativo porque también empezamos a trabajar en la comunidad de Santa Clara, comunidad donde creamos un programa educativo intercultural de permacultura. Este proyecto ganó el National Globe Energy Award de Peru en 2017.

En 2016, empezamos nuestro programa de justicia eco-social. El enfoque principal del trabajo fue el de investigar la expansión de los cultivos de aceite de palma en la región del Ucayali apoyando al pueblo shipibo, muy afectado, y trabajando con las federaciones indígenas locales involucradas. Además, iniciamos un programa innovador, eficaz y económico de salud con nuestra clínica móvil.

En 2017 hubieron nuevos proyectos en las comunidades de Nuevo Saposoa y Paoyhán, enfocados en soluciones educativas y medioambientales. Adicionalmente, entramos en el campo de trabajo de la revitalización del lenguaje y del apoyo de la artesanía tradicional. A finales de ese año, dimos la bienvenida a la organización ARIAP (Asociación de Raíces Indígenas de la Amazonía Peruana) que se había fundado nuevamente. Con ellos compartimos nuestra oficina en Casa Ametra.

Los Shipibo-Konibos

Los shipibo-konibo, normalmente llamados shipibos, tienen una población estimada de 32 000 personas y representan el 8% de los indígenas del Perú. Tradicionalmente es un pueblo ribereño que vive en las selvas, pero hoy en día es conocido por su artesanía y sus curanderos que tienen profundos conocimientos de la flora y fauna de la selva.


Debido a la reforestación excesiva durante los últimos cincuenta años, las generaciones más jóvenes crecen con menos conocimientos del ecosistema de lo que surgió su cultura. La selva virgen se transformó en una vaga memoria y el conocimiento tradicional del pueblo se guarda entre los ancianos y los curanderos; por suerte, crece un movimiento juvenil que quiere revitalizar la identidad cultural.

Aparte de la deforestación, los shipibos se enfrentan a muchas otras amenazas hacia sus viviendas, como pueblos indígenas en todo el mundo:

  • la pérdida de recursos naturales y la contaminación creciente del medio ambiente en sus territorios a causa de la industria extractiva a gran escala, sobre todo por petroleras o compañías de gas, la sobrepesca comercial y maderería y minería ilegal
  • la migración a las ciudades, especialmente a Pucallpa, de comunidades rurales
  • la absorción por la economía del mercado global
  • la nutrición inadecuada y una mala salud como consecuencia del consumo creciente de comida barata, procesada y de baja calidad
  • el racismo hacia los indígenas en general
  • la pérdida de valores tradicionales a través del efecto de los medios de comunicación globalizados y de masa, y la asimilación.

Todo estos factores han afectado el bienestar de la sociedad shipiba, al cultivar una mentalidad de individualismo y escasez inducida por el occidente. El contraste con la economía de abundancia de que gozaban hace treinta años es fuerte: mientras que antes la buena calidad de la comida en las comunidades rurales era de fácil acceso y sin coste, ahora el valor básico shipibo de "compartir" se va debilitando.

Las oportunidades económicas basadas en las comunidades disminuyeron, lo que conlleva un incremento de la migración a las ciudades por busca de trabajo, sobre todo entre los jóvenes. Con frecuencia, esto se traduce en un alta concentración de shipibos que viven en urbanizaciones contaminadas en la periferia de la ciudad, como la comunidad de Bena Jema (población estimada de 900 personas).

En estas urbanizaciones, problemas como el abuso sexual de menores, asaltos, el abuso de drogas, bandas, la violencia, la contaminación, enfermedades, la discriminación y el deterioro rápido de la identidad cultural son frecuentes.

La aparición del turismo entorno al ayahuasca y el interés creciente en curar tradicionalmente con plantas medicinales han creado un complejo contexto socio-económico, en el cual la comunidad shipiba practica el conocimiento tradicional ecológico de manera moderna. Lo que se produjo fue una mayor consciencia internacional sobre la población shipiba y su riqueza cultural; gracias a esto nosotros, como mucha más gente, pudimos beneficiar de sus prácticas tradicionales.

A pesar de todos los desafíos, la cultura shipiba todavía retiene su belleza, vitalidad, humor y resistencia, y esto encanta a mucha gente que llega para conocerla.

Aspiramos a hacer todo lo posible para revitalizar esta y otras culturas, al reconocer que ahora es imposible recrear la cultura tradicional tal como era hace 30 años. Por esto, se generan nuevas formas culturales con raíces en la cultura shipiba. Al mismo tiempo, apoyamos sobre todo a los jóvenes para que tengan la capacidad de tratar con los sistemas económicos y políticos occidentales que ahora presentan una parte inevitable en sus vidas.